En entrevista con La Tercera, el escritor y periodista peruano dice que a Bachelet “se le han complicado las cosas”. Y “no es optimista” de PPK en Perú.

La última vez que visitó Chile fue en 2005. “Vine con mis hijas para cumplir mis 40 años aquí. Y desde Buenos Aires vino mi novio”, recuerda. Once años después, el escritor y periodista peruano Jaime Bayly está de vuelta otra vez en Santiago, ahora acompañado de su actual esposa y la pequeña hija de ambos, que inspiran su última novela “El niño terrible y la escritora maldita”, que presentó el miércoles en la Feria Internacional del Libro de Santiago. Antes de emprender rumbo a Buenos Aires, Bayly -quien está radicado en Miami- conversó con La Tercera para entregar su aguda y particular visión de la escena política en el continente.


¿Cómo se ve Chile desde el extranjero? A su juicio, ¿sigue siendo un referente regional o no?
Creo que las cosas se le han complicado un poco a la Presidenta Bachelet. No se va a retirar tan querida de este segundo mandato. Pero, yo vengo ahora de Montevideo y de pasar unos días en Buenos Aires, la verdad es que por comparación las cosas aquí todavía están bastante bien. Desde luego podrían estar mejor. Yo siento que ustedes todavía son el país más exitoso de Latinoamérica. Pero aquí las cosas están un poco contrariadas, me parece. Creo que el problema principal es uno de expectativas. Me parece que la señora Bachelet se ha metido en un callejón sin salida, porque por una parte ella ha levantado esas expectativas, hagamos de Chile un país de primer mundo, entonces la gente reclama, se siente con derecho, pero le economía se ha enfriado. Para repartir la torta primero hay que hacer la torta.

En 2010 usted dijo que la demanda de Perú contra Chile en La Haya era “una bomba de tiempo”. ¿Cómo ve las relaciones bilaterales hoy?
Me parece que están en un buen punto. Siento que la relación no se ha dañado tanto. Me parece que la victoria en La Haya fue un triunfo diplomático principalmente de Alan García y su canciller García Belaúnde. Ellos son los grandes ganadores de esta estrategia diplomática. Creo que ambos países lo han sabido tomar con madurez.


Usted apoyó la candidatura presidencial de Keiko Fujimori en 2011 y 2016 y durante esta última campaña calificó a Pedro Pablo Kuczynski como “muy inexperto”. ¿Cómo calificaría la gestión de PPK, quien acaba de cumplir 100 días en el poder?
Yo no voté por él, no vivo allá.

¿Pero me imagino que monitorea lo qué pasa en Perú?
Sí, más o menos. No he vivido ninguno de esos 100 días aún en Lima. No soy optimista. Creo que el gobierno se ha desgastado bastante en estos primeros 100 días. Ha tenido ya unos primeros escándalos de corrupción, de tráfico de influencias. Mi gran temor es que al señor Kuczynski, por su edad tan avanzada (78 años), una edad en mi opinión imprudente para lanzarse a la Presidencia en ese país y en cualquiera, la gente va empezar a verlo como un viejito distraído, al que, como dirían los argentinos, “se le escapa la tortuga”. Es decir, un viejito que está un poco gagá y a sus espaldas hay un montón de pillos haciendo cosas indebidas. A mi, lamentablemente, me parece que el gobierno va por ese camino.

Precisamente casos de corrupción han generado el escenario para el fin del kirchnerismo en Argentina y la caída del PT en Brasil. ¿Cree que la región experimenta un giro ideológico, a la luz, por ejemplo, de la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada?
Yo creo que lo de Macri tiene un enorme mérito, contra todo pronóstico ganó. Y creo que hará un muy buen gobierno y que lo van a reelegir. A mi lo de Brasil no me parece que haya sido un golpe de Estado (contra Dilma Rousseff). Y eso me parece que derriba el mito de que la izquierda tiene buen corazón, que no tiene apetencias económicas, que cuando está en el poder gobierna a favor de los pobres y no a favor de ellos. Eso es mentira. Se ha visto en Argentina, se ha visto en Brasil y se está viendo en Venezuela. La izquierda cuando llega al poder, por lo visto, roba mucho más que la derecha.
Respecto a Venezuela, usted en 2013 aseguró que Nicolás Maduro tenía “los días contados”.
Me equivoqué. Maduro ha durado más de lo que yo pensé, pero sigo pensando que no va a cumplir su mandato. Me parece que lo va a sacar su propia gente.

¿Y cuál es su pronóstico frente a las elecciones en EE.UU.? ¿Donald Trump tiene alguna opción?
Si me hubieses preguntado en julio, cuando fue la convención republicana, yo te hubiera dicho que era probable que ganara Trump. Porque en el papel me parecía que era mejor candidato que Hillary Clinton. Principalmente porque él tiene la carta del cambio. Y la carta del cambio en política es mágica. Ella está atada al gobierno de Barack Obama, ella no puede prometer el cambio. Pero Trump ha sido un pésimo candidato, un candidato grosero, mal educado, indisciplinado, errático, se ha peleado con un montón de gente con la que no se tenía que pelear. De modo que me parece que se ha cavado su propia tumba, ha sido su principal enemigo. Si pierde será más por deméritos de él que por méritos de Clinton.


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