Parece que Verónika Mendoza y los congresistas del Frente Amplio no se han dado una vuelta por Jirón de la Unión para darse cuenta de la difícil situación que están pasando muchos venezolanos que han llegado a nuestro país y que –estoy seguro– hemos visto luchando para salir adelante.

¡Cuánto les ha costado llamar golpista a Nicolás Maduro y desprenderse de ese cuento del “socialismo del siglo XXI” con el que ahora pretenden camuflarse los rojos de estos tiempos que siempre serán lo mismo: ¡comunistas!


Critican el autogolpe de Alberto Fujimori, pero tienen miedo de decir algo en contra de Nicolás Maduro y el chavismo.

Esta semana, Oracio Pacori y María Elena Foronda, ambos representantes del Frente Amplio en la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, se abstuvieron de apoyar la moción que condenaba el “Madurazo”. Claro, si su líder calificó el cierre del Parlamento venezolano como la ruptura del equilibrio democrático –¿acaso había democracia en Venezuela antes del Madurazo?– y llamó a relanzar “el proceso de transformación social”.

Esa palabrita: “transformación social” me recuerda mucho a Ollanta Humala y su cuento de la gran transformación. El expresidente dijo que se había enfrentado al fujimorismo e invocó “al diálogo y respeto al orden constitucional”. Por favor, ¿cómo es posible que seamos tan ingratos con este “héroe” que insurgió a fines de octubre del 2000, dos semanas antes de que Fujimori se fugara del país?


Aunque a algunos no les guste escuchar el nombre de Alan García, la campaña contra “la reelección conyugal” que impulsó el Apra sumó bastante para detener todo ese sueño chavista que compartía Humala y Nadine Heredia; gobierno que contó con la participación de la siempre “consecuente” izquierda nacional. ¿Recuerdan la renuncia de “Mocha” García Naranjo a su partido por el cargo de embajadora en Uruguay y el lujoso auto Maserati que valorizaban en 60 mil dólares?

¿Cuánto dinero gastó el gobierno de Hugo Chávez y ahora Maduro solo en la exportación de su ideología a otros países de Latinoamérica en lugar de usarlo para que las familias venezolanas puedan vivir bien y libres?

Que en el Perú aún exista comunismo y rojerío solo puede deberse a la gran carga de ignorancia y el bajo índice de lectura que existe en nuestro país.

Escrito por :Arturo Valverde


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