El expresidente de Uruguay José 'Pepe' Mujica está próximo a cumplir 82 años. Vivió la pobreza, la guerra, la cárcel, el poder y hoy goza de la sabiduría. Es más, la irriga en los lugares por los que pasa con su discurso, bien elaborado y repetido.

¿Por qué jugársela por la paz?

He intentado explicar que el problema de la paz es una cuestión de principios. Porque estamos hablando de la vida humana. El único bien trascendente que tiene el ser humano es el milagro de estar vivo. Y como eso es algo tan cotidiano, parece que no tiene valor. Pero es la única cosa que tiene valor. ¿Por qué luchamos por vivir? ¿Por qué hacemos tanto esfuerzo por no morir? ¿Por qué queremos alargar la vida? Bueno, porque es el único bien importante que tenemos.


Aunque nos confundimos, y la civilización contemporánea trata de atontarnos haciéndonos creer que somos más felices comprando cosas nuevas y pagando cuentas. Y entonces se nos confunden subliminalmente ciertas cuestiones, que nos llevan a sacrificar la vida en aras de la necesidad del mercado. Nada de lo que digo es apología a la pobreza, es apología a la libertad. Tener tiempo libre, más allá de nuestras obligaciones elementales, para gastarlo en las cosas que nos gustan, eso es ser libre. Cuando estás trabajando hay una parte de tu trabajo que es santo, para hacerles frente a tus necesidades materiales. Eso está bien. Y si no trabajas estás viviendo a costillas de otro que trabaja. El trabajo es lo que sostiene todo lo material de la vida, pero la vida humana no es sólo para trabajar. Merece vivirse, y eso es tener tiempo. Tiempo para cultivar los afectos. Tiempo para tus hijos. Tiempo para tu amor. Tiempo para tus amigos. Ese tiempo no te lo pagan, pero te genera afectos. Los afectos son, al fin y al cabo, la única riqueza importante. Todo lo que digo es elemental, pero se olvida. Entonces no es lógico perder la vida. La vida hay que defenderla, y tratar de prolongarla. Es por esto, en cuanto a principios, que me la juego por la paz.


La segunda cosa importante es que yo soy, antes que nada, latinoamericano. Tal vez el continente más rico en recursos naturales y a la vez el más injusto que hay sobre la tierra. Porque reparte horrible sus riquezas. Con una desigualdad pavorosa: 32 señores tienen lo mismo que 300 millones de personas. Pero no lo vamos a arreglar matándonos a tiros. Por el contrario. A los tiros, los que pierden más son los más humildes. Y son los que terminan pagando, directa o indirectamente, el mayor costo.

Salir de este infierno es un salto generacional. Este es el inicio. La lucha final es una cultura de paz. Aprender a convivir con diferencias. Diferencias siempre va a haber. La naturaleza nos hace semejantes, pero no iguales. Y como no somos dioses siempre vamos a tener conflictos, pero tener conflictos no significa andar de los tiros. Significa aprender a negociar y a convivir. Eso es mucho mejor que lo otro. Se le da valor a la paz cuando se ha perdido la paz, pero cuando se lleva tanto tiempo de guerra no se sabe lo que es la paz. El día que la logren se van a dar cuenta lo que es. La paz es como un nuevo amanecer.


¿Qué significa para un guerrero dejar las armas?

Si está comprometido, es un cambio de camino, pero no necesariamente de finalidad. Si la finalidad es la lucha por la equidad social y por la mejora de la sociedad, se puede luchar con otros medios.

¿Qué es el poder, para qué sirve?

El poder es una ilusión, que no la tienen quienes se sientan en el Gobierno. Se sientan un poquito, en la orilla de la silla, pero la silla está ocupada a las espaldas, por el poder económico, por el poder financiero. Apenas se puede coparticipar, pero en el fondo estas luchas ni siquiera son por el poder, en el fondo son por la civilización que hemos heredado de la historia de la humanidad, y algo le tenemos que dejar. Subir un par de escalones, tener sociedades un poquito mejores que en las que nos tocó vivir.


Si no fuera por la historia que acumuló la civilización humana, andaríamos con un cuero de taparrabo, perdidos en la selva, descalzos. Generación tras generación nos legaron esto que recibimos cuando nacemos, pero no tenemos conciencia de eso. Pertenecemos a una especie que se ha encargado de ocupar el mundo, la tierra, y tal vez un día salgan a navegar en el universo, pero somos una gotica de agua de esa especie. Nuestro deber es tratar de dejar algo a los que vengan.

El Espectador


Axact

Somos pobres, pero honrados.

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