Responde con firmeza. Edgar Alarcón advierte campañas armadas, publicaciones y una serie de situaciones porque dijo que la adenda del contrato para la construcción del aeropuerto de Chinchero era ilegal. Asegura que no renunciará y no teme ser destituido por el Congreso, porque puede demostrar que no actuó mal.

– ¿Qué nos puede decir del au­dio en el que usted pidió a un auditor que no le denuncie?

Es cierto, yo llamé a ese auditor, que viene trabajan­do en la Contraloría casi 14 años, enterado de la denun­cia que ya estaba en la mesa de partes del Congreso. Le digo Walter, me he ente­rado de la denuncia y me parece que ese no es el pro­cedimiento adecuado, tú eres auditor, yo soy auditor, y cuál es el debido proceso cuando existe una obser­vación, por lo menos da la oportunidad de que la otra parte haga su descargo. En­tonces si no levanto los des­cargos, como decimos los auditores, continúa con la denuncia, yo me someto a la justicia. Nunca insinué nada más y a partir de ello nunca más nos volvimos a reunir.


– ¿El caso de los autos fue cuando era contralor?

Me están denunciando de hechos del 2003, cuando yo era gerente de finanzas. Han sumado cuántos carros han comprado mis hijos y yo desde 2003 hasta 2015. Sacan 90 carros, pero hay que de­ducir los de uso familiar que compramos y normalmen­te renovamos cada dos años y queda neto un promedio de 70 carros que hemos comprado entre los tres. Es decir, en promedio hemos vendido por persona dos ca­rros o tres carros al año.

– El congresista Bruce dijo que el contralor tiene un sueldo mucho más alto que el presidente de la República y por tanto debe estar a dedi­cación exclusiva en ese cargo.

Y le doy la razón. Yo nunca he desarrollado otra acti­vidad que lo que la ley me permite, tengo mis limita­ciones, salvo la docencia.


– ¿Y cómo toma entonces un comentario así en este mo­mento?

Yo creo que el congresista no tiene conocimiento ple­no de la denuncia, el detalle del movimiento de los vehí­culos, porque si la denuncia dice contralor compró 90 vehículos, llama la atención, pero no si le dicen que el contralor compró 70 vehícu­los siniestrados en 13 años, que eran usados, bajo la ley.

– ¿Le llama la atención que esta denuncia se dé en mo­mentos que se discute el in­forme de Contraloría por el caso Chinchero?

Por supuesto que me lla­ma la atención, y me llama la atención sobremanera porque hay una relación es­trecha, incluso con el tema de la denuncia de amenaza que me llega un día antes de la emisión del informe Chinchero. Amenaza que en la parte final dice “te vamos a dar en la parte donde más te va a doler”. Y cuál es la con­dición, “ya sabes, Chinchero sí va, ¡carajo!”.


Yo no voy a cambiar, no podría y no lo voy a hacer nunca, cambiar la decisión de una comisión a la cual res­peto y su trabajo es profesio­nal. Si la comisión dice hay responsabilidades, hay res­ponsabilidades. Y por más que me amenacen a mí y a mi familia, no voy a cambiar. Sale el informe con respon­sabilidades y ahora vienen y retoman una denuncia que fue revisada por una comi­sión en el Congreso, que fue motivo de publicaciones en una revista, cuatro semanas consecutivas. Entonces, lo que están haciendo es tratar de desacreditar la labor, en este caso de la Contraloría re­presentada por mi persona.

– ¿No se excedió en sus atribu­ciones con este informe?

Definitivamente, no. Es un informe técnico que lo que está expresando es producto de todo el trabajo de audi­toría. Qué es la auditoría, la verificación de los documen­tos solicitados que susten­ten en este caso la firma de la adenda. Ya hemos dicho, demuéstrame que tienes este documento, no me lo entregan. La ley dice que tie­nes que cumplir estas condi­ciones, dame el documento, no se entrega. Entonces, si no hay los documentos que la ley dice que deben tenerlo, lo tengo que observar.


– El gobierno al esperar el in­forme de Contraloría para decidir si continuaba o no el tema Chinchero ¿le dio una atribución mayor de la que le corresponde?

En realidad esa es una res­ponsabilidad del gobierno. Porque la ley no limita, no obliga que cada vez que se hace una auditoría a un pro­ceso o a una obra, la obra no tiene por qué paralizar­se. Entonces ellos dijeron mientras está la Contraloría haciendo auditoría, para­mos la obra, esperamos la respuesta. Y eso ha genera­do expectativas en la pobla­ción, especialmente en la población del Cusco, que al momento de ver resultados, el Ejecutivo dice renuncio porque la Contraloría sacó un resultado que para ellos es negativo. Eso no es así. Nosotros hemos sacado un resultado producto de la auditoría donde se observa que no se ha considerado la ley. Y ahora la sensación que queda es qué va a pasar con el Cusco, que va a pasar con el aeropuerto, que va a pasar con la esperanza, el anhelo de tener un aeropuerto a breve plazo.

– ¿La paralización de la aden­da fue una decisión de la Con­traloría?

El Ejecutivo tomó la deci­sión de parar la ejecución de la obra mientras se hace la auditoría. Entonces ahora ellos sacan hasta a decisión de resolver incluso el con­trato, incluso el informe no dice resolver el contrato, he­mos observado la firma de la adenda, la adenda es ilegal, retornen a las condiciones antes de la adenda. Cuál es la condición anterior. Que el Ejecutivo exija a Kuntur Wasi preséntame nuevas pro­puestas económicas finan­cieras para llevar adelante el proyecto. Exigirle nuevas propuestas que satisfagan al Ejecutivo. Y si no presen­tan esas propuestas en el tiempo prudente, estamos en condiciones de caducar el contrato.


– ¿Siente que hay una reac­ción en contra suya del go­bierno o el oficialismo desde el Congreso?

Definitivamente sí. Parece, se siente que hay ese ma­lestar. Sacamos un informe donde decimos lo que has hecho está mal y ellos reac­cionan de una manera bas­tante complicada, incluso vemos campañas armadas, publicaciones, una serie de situaciones.

– Ahora mencionan una acu­sación constitucional, inclu­so el congresista Bruce pide su renuncia, ¿lo hará?

Yo soy respetuoso de lo que haga el Congreso. Si toma su decisión de que se hagan las investigaciones, yo tengo toda la documentación para alcanzarle a la comisión nue­vamente para que hagan las evaluaciones, aseguro que todo lo denunciado no tiene sustento, porque todo lo que yo he hecho, en mi accionar, es todo legal.

– No va a renunciar enton­ces…

Definitivamente no. La úni­ca forma que me retiene en esta posición es porque he cometido una falta grave, y quien va a determinar si he cometido una falta grave, son los procedimientos del Congreso.

– ¿Teme ser destituido por el Congreso?

Si hay una denuncia yo ten­go la confianza, la seguridad, de que tengo los sustentos necesarios para demostrar lo contrario a lo que dice la de­nuncia y voy a ser respetuoso de las decisiones que tome este poder del Estado.

NIEGA ASPIRACIONES POLÍTICAS

– ¿La contraloría ha pasado de ser un órgano técnico a un órgano político?

Definitivamente no. La ley dice que nosotros somos el órgano cuya única responsabilidad es velar porque los recursos del Estado se gasten adecuadamente, que las decisiones de los funcionarios públicos sean de acuerdo a ley.


– ¿Hay una sobreexposición del contralor ante los medios?

No. En esta gestión nos vamos a caracterizar por co­municar. Lo que pasa es que, sin criticar actuaciones de gestiones anteriores, los poderes del Estado están acostumbrados a tener una contraloría bastante de repente tímida con la política del avestruz, que no sale para nada ante la prensa, salvo casos excepcio­nales. En esta gestión sí vamos a comunicar porque el pueblo, el ciudadano de a pie, necesita saber qué está haciendo la Contraloría. Antes había mucha gente denunciada por corrupción y no se sabía, pero ahora sí se va a saber.

– ¿Ello no implica que hay aspiración política a futuro?

Yo tengo la camiseta de la contraloría bien puesta. Tengo 20 años en la contraloría y no tengo ninguna aspiración política. Espero culminar mi gestión como contralor y a partir de ahí veré qué hacer, pero aseguro que no será continuar en la política.

“QUIEREN QUE BAJE LA GUARDIA”

– ¿Siente que lo quieren amedrentar?

La verdad que sí. No tanto amedrentar, están tratando de una forma que baje la guardia. Porque tal como dice la amenaza anónima, me están dando donde más me duele y donde más me duele es que han cho­cado con mi familia, se están metiendo con mis hijos, tengo a mi familia totalmente preocupada. No por lo que hemos he­cho de comprar y vender vehículos, sino por la situación que se genera. Anoche he visto en la televisión las fotos de mis hijos, de cuántos carros compró, mi esposa está sumamente preocupada porque están exponiendo a los chicos. Eso me pre­ocupa a mí como padre. Pero eso sí, no me va a limitar, yo voy a seguir con la misma firmeza.


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