Sabía que su captura era solo cuestión de tiempo. Lo buscaban la División de Trata de Personas, Homicidios y Seguridad del Estado. Horas antes, incluso, los deudos de Jorge Huamán y Jovi Herrera pidieron que su rostro y su nombre sean incluidos en la lista de ‘los más buscados’. Todo ello habría empujado a Johny Coico Sirlopu, ‘Gringo’, a presentarse en las oficinas de Seguridad del Estado.

“He venido a colaborar”, dijo al ingresar al local policial de Pueblo Libre. Luego admitió que mantenía encerrado a sus trabajadores y que el día del incendiocolocó candados en el contenedor donde estaban Jovi y Jorge.


Pero nada de esto fue suficiente para que la titular de la Sétima Fiscalía Penal, María Elena Hinostroza, solicitara su detención. ‘Gringo’ se fue a su casa.

Coico llegó con su esposa, Vilma Zeña Santamaría, a las 6:30 de la tarde. Ambos, inquilinos del contenedor donde murieron calcinados Jovi Herrera y Jorge Huamán, habían sido citados a esa unidad policial dos veces. Zeña llegó en una silla de ruedas por presentar complicaciones en su embarazo.

No tenían orden de detención, de manera que la Policía no podía retenerlos. Se limitaron entonces a recoger su relato del día de la tragedia, mientras esperaban la llegada de la fiscal a cargo del caso.


Un oficial contó a La República que Coico Sirlopu dijo que encerraba a los jóvenes por temor a que estos le robaran su mercadería pirata.

Quedó libre

Hacia las 11 de la noche, la fiscal Hinostroza informó que Johny Coico no tenía orden de detención, por lo que era libre de irse a su casa.

“El señor Coico y su esposa, ante la notificación, han concurrido voluntariamente a rendir su manifestación; sin embargo, quieren declarar en presencia de su abogado. Se le ha notificado para el día lunes a las 11 de la mañana. Se van a ir a su casa”.


No hizo nada

Más temprano, un video difundido a través de la redes demostró que el día del incendio, mientras el fuego avanzaba, en la calle estuvo ‘Gringo’ explicando a los bomberos cómo ingresar a la galería Nicolini.

Lo indignante de estas imágenes registradas la tarde del jueves 22 de junio es que dicho sujeto no se hizo responsable de quienes tenía encerrados en su ilegal almacén.

Por si fuera poco, nunca entregó las llaves del contenedor donde se encontraban Jovi y Jorge. Los familiares de las víctimas y varios testigos aseguraron que vieron a ‘Gringo’ en la zona desde las 2 hasta las 5 de la tarde. Luego se hizo humo.


El jefe de la Cuarta Comandancia Lima Centro, Alejandro León, aseguró que ‘Gringo’ nunca les dijo que estaban encerrados con candados y tampoco entregó las llaves.

“Cuando intentamos entrar, la escalera estaba ardiendo y todo parecía un laberinto, por eso intentamos salvarlos desde el exterior”, recordó.

Los últimos instantes

Poco antes del fin, Jovi Herrera Alania y Jorge Luis Huamán Villalobos se comunicaron con algunos de sus familiares y amigos. Se les veía dentro del contenedor abarrotado de cajas y tubos fluorescentes.


También se les escucha toser, asfixiándose por el denso humo tóxico.

César Herrera recordó ayer que la última comunicación que tuvo con su sobrino fue a las 4:30 p. m. “Ya fue tío, nos vamos a morir”, le dijo Jovi. “Se está quemando todo, nos vamos a morir. Que mi mamá no llore. Cuiden a vmi hija”, agregó.

En otra comunicación, Jorge Luis le dijo a una de sus tías: “Estamos acá arriba, diles a los bomberos que estamos encerrados. Digan al ‘Gringo’ que traiga las llaves”.

Citan a 5 funcionarios

Para ayer también estaban citados Christian Rosenthal Ninapaytán, gerente de fiscalización de la Municipalidad de Lima, y Mario Casaretto, gerente de Defensa Civil.


Por la tarde, peritos de esa unidad a cargo del coronel Segundo Mejía, y la fiscal Hinostroza acudieron a la siniestrada galería para una inspección técnica policial.

“Es un trabajo minucioso, puesto por puesto, en cada piso. Tenemos la orden de abrir más de 20 contenedores que aún permanecen con candados”, explicó el oficial. Indicó que se realiza un análisis físico de todas las áreas y se recogen muestras que permitan evaluar si fue un incendio fortuito o intencional.

En estas diligencias técnico policiales participan además peritos forenses de Criminalística.

Dolor, llanto y desconsuelo en las dos familias

“Me despierto y no estás a mi lado, te fuiste y no me despedí”, repetía Benedicta Villalobos. La mamá de Jorge Luis Huamán observaba el momento en que los operarios del cementerio La Balanza, en Comas, introducían en una tumba la urna que guarda los restos de su hijo.


La dolorosa escena dejó sin aliento a quienes acompañaron a la familia. Ya se habían vivido momentos emotivos en su casa.

Los restos de Jovi Herrera Alania fueron llevados al camposanto en medio de desgarradoras escenas, “para despedirse de su amigo”. Sus cenizas permanecerán en una urna, al cuidado de sus familiares.

Las dos urnas fueron veladas en una vivienda de la calle Prolongación Túpac Amaru, en Independencia.

Sus amigos y vecinos recordaron la amistad que tuvieron desde niños. Antes de que el destino los separe para siempre, las cenizas recorrieron las calles por donde los amigos crecieron hasta que llegaron a una losa deportiva, donde recibieron un póstumo homenaje.

“La muerte es una fiel seguidora de la vida”, dijo David, uno de sus amigos.

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